Pensamiento social

Historia del Pensamiento Social y la Sociología

Kant y la historiografía moderna


  • Mario R. Cancel Sepúlveda
  • Historiador y escritor

 

La interpretación kantiana de la situación de los seres humanos en el tiempo y el espacio es decir, en la historia, se apoya en  aquella epistemología. El “Homo Fenoumenos” o “cosa para sí”, el ser humano como ente fenoménico según se expresa en su fluencia que es la historia, está subordinado a leyes naturales y universales fuera de su control y, en consecuencia, al principio del determinismo.

El “Homo Noumenos” o “cosa en sí”, el ser humano esencial, no lo está. Este ser humano esencial o trascendental sintetiza la idea de la Libertad como ausencia de coerción externa. El interés principal de Kant es  precisar las condiciones del “Homo Noumenos” o el ser humano esencial o trascendental. La dificultad radica en que, dada su condición trascendental, esa figura se encuentra más allá de la realidad sensible. En última instancia se trata de un “tipo ideal” o de un  modelo que, si bien sugiere la idea de la Libertad, no puede probar que es libre. Su  “conciencia moral” le exige que tenga  fe en ella.

En cuanto a la interpretación de la vida del “Homo Fenoumenos” o el ser humano social o histórico concreto, Kant reconoce que ese problema compete a la Razón Práctica, recurso que este debe utilizar como guía al momento de elegir comportamientos. La meta de Kant es que el ser humano social o histórico concreto, actúe acorde con las “formas o juicios a priori” o trascendentales. Kant reconoce, sin embargo que eso es un ideal y que no ocurre así necesariamente.

Immanuel KantLa voluntad humana goza de un margen de autonomía ante la Naturaleza o la Moral. El argumento recuerda otro de Nicolás Maquiavelo a la hora de evaluar el papel de la voluntad en su exposición de la teoría de la Rueda de La Fortuna. Para Kant voluntad humana, que guarda una enorme analogía con la voluntad general de Jean Jacques Rousseau, puede coincidir o contradecir la Razón Pura. La función de la Razón Práctica es mediar entre la voluntad humana y la Razón Pura, de modo que, si la Razón Pura se opone a la voluntad humana, la Razón Práctica lo mueve mediante el Imperativo Categórico a coincidir con aquella. Del mismo modo, si la Razón Pura coincide con la voluntad humana, la Razón Práctica demuestra su racionalidad y legitimidad.

Para Kant, como para Eugenio María de Hostos, “vivir la Moral” es actuar de acuerdo con las leyes naturales y universales. “Vivir la Moral” es perseguir conscientemente los fines universales o de la naturaleza y hacerlo equivale a “ser libre”. La paradoja es que eres libre cuando te sometes a ellas. La libertad es, en el fondo, una ficción. En cierto modo, Kant ha disuelto la imagen de Dios se disuelve en esas leyes universales y naturales a las que establece que debe sujetarse.  Así como la obediencia y la sumisión conducen a la salvación, la adecuación a las leyes universales y naturales garantiza la libertad. El sustrato panteísta de su argumentación me parece evidente.

Para Kant (1784) la “historia universal”  es el “actuar humano” en el mundo, pero la misma no es  independiente sino  una manifestación o emanación de la naturaleza. El  “actuar humano” 9la historicidad)  son las “acciones sistemáticas” del ser humano, es decir, los actos que se enmarcan en la Razón Práctica o en su capacidad para adecuar su voluntad  a la Razón Pura. Kant reconoce la prerrogativa humana, lo que he denominado, su autonomía. Pero no considera al ser humano como dueño de sus actos históricos (M. Cruz, Filosofía de la historia, 1991) y, por el contrario, lo sujeta a la permisibilidad de la Naturaleza. La actividad humana sigue sujeta a una fuerza que le excede por lo que su Libertad es una ficción.

 

El “Homo Fenoumenos” en la historia

Kant ve la historia como el escenario del Progreso. En dos reflexiones, una de 1784 y otra de 1798, sugería que el Progreso era una “idea de la Razón”. Se trata de los dos puntales del Racionalismo y el Progresismo ilustrados. Kant, como G. F. Hegel, A. Comte y K Marx,  le atribuye a la historia unos rasgos especiales propios de un pensador moderno. Primero, la historia está estructurada. Segundo, la historia es un espacio sin libertad a pesar de que la libertad es el valor más importante del siglo. Tercero, la historia tiene una meta que es precisamente materializar el valor más importante del siglo: la emancipación o la libertad. Su concepción del proceso histórico es eminentemente teleológica dado que la percibe como un proceso autodeterminado que contiene las condiciones que la conducirán a su meta desde que se inicia.

Las diferencias asoman en la forma en que conceptúan la meta. Kant la ve como una Sociedad Cosmopolita que identifica con el concepto Anfictionía; Hegel la veía como la integración a la Idea (¿Dios?); Marx como el desenvolvimiento de una Sociedad Comunista o la administración de las cosas; y Comte como la Sociedad Positiva en la que los sabios piensan y los industriales administran. Kant especulaba que el Progreso hacia la meta se conseguía mediante el ejercicio de la Libertad. Dado que la Libertad era “vivir la moral” y ese concepto significaba actuar de acuerdo con las leyes naturales y universales, Razón, Libertad, Progreso se unificaban en un proceso único

El problema de origen del Estado se resuelve en Kant sobre la base de otro antagonismo. El ser humano en su estado naturaleza, tiene una tendencia a asociarse opuesta a otra de aislarse. Se mueve, en cierto modo, entre el egoísmo o el propio interés, y la solidaridad y el desprendimiento. Kant denomina esa antinomia como la “insociable sociabilidad” y a ello atribuye el origen del Estado y, con ese evento, el ser humano se ubica en el escenario de la historia.

septiembre 23, 2014 Posted by | Determinismo, Epistemología, Estado Naturaleza, Eugenio María de Hostos, Historia del pensamiento social, Immanuel Kant, Nicolás Maquiavelo, Pensamiento Social Moderno, Racionalismo, Razón | , , , , , , , , , , | 1 Comentario

Kant: la epistemología y el pensamiento social moderno


  • Mario R. Cancel Sepúlveda
  • Historiador y escritor

 

Immanuel Kant (1724-1804) representa un reto interesante a la postura ortodoxa de que la Razón era capaz de producir un conocimiento verdadero y representar la realidad de una manera total, como si se tratara del reflejo de un espejo. La virtud de aquel planteamiento innovador en el siglo 18, radicaba en que el filósofo ponía en duda esa capacidad sobre la base de argumentos igualmente racionales. 

Ubicación histórica

Kant nació en el seno de una familia de artesanos o pequeños burgueses y por su formación, tuvo una educación muy estricta en el marco de Pietismo evangélico, nunca desechó del todo la religión como un criterio interpretativo legítimo. El Pietismo evangélico era un movimiento cristiano de laicos vinculado a la denominación luterana, que había sido creado hacia 1680 por Philip Jakob Spener. Aquella propuesta daba mayor relevancia a la experiencia religiosa personal del fiel, que al formalismo institucional luterano. El pietismo acusaba tendencias abiertamente antiformalistas y estimulaba una actitud de avivamiento en una denominación que parecía que perdía parte del dinamismo que había mostrado durante el siglo 16 en tiempos de la Reforma.

Immanuel Kant

La finalidad del Pietismo era “santificar al pecador”, es decir salvarlo, por medio de la “viva experiencia” cristiana, contrario al luteranismo ortodoxo o tradicional que colocaba buena parte de sus esperanzas en la teoría de la predestinación. Aunque algunos historiadores han  interpretado aquel esfuerzo como un proyecto de  “reforma de la reforma luterana”, otros como Spener, preferían  verlo como una culminación de la misma y como una superación de la ortodoxia que daba muestras de anquilosamiento. El Pietismo guarda alguna relación con la experiencia puritana. Aquel movimiento nacido en Alemania, se difundió por todo el mundo en especial las colonias inglesas en América del Norte. En el fondo lo que se proponía era construir un cristianismo dirigido a la praxis y, de paso, echar los fundamentos del futuro “hombre nuevo”.

El Pietismo marcó la vida y el  pensamiento de Kant de una manera visible. Si bien no lo transformó en un puritano -Kant fumaba, bebía vino y le gustaba la buena comida-, el pensador siempre vivió una cotidianidad muy controlada. De hecho,  nunca se casó, tenía una vida privada muy estructurada y es considerado el  primer “intelectual a tiempo completo”, es decir, dedicado por entero a su obra. El cuestionamiento de Kant al Racionalismo ortodoxo y su formalismo guarda una estrecha relación con el cuestionamiento de Pietismo al luteranismo ortodoxo.

Kant y el Pensamiento Social moderno

Kant, junto a G. F. Hegel, es uno de los pensadores más influyentes en la filosofía desde el siglo 19 al presente. Sus reflexiones culturales, fue conferenciante de geografía, son consideradas un antecedente de la antropología y la psicología Moderna (E. Campos Barrantes, 2002). Pero las mismas no se apoyaban en el estudio empírico. Sus disquisiciones en  geografía eran  las de un lector y no la de un viajero. Su reflexión sobre América como el “continente somnoliento” y su afirmación de que allí el impulso de la vida estaba “dormido”, confirma que el etnocentrismo dominaba sus interpretaciones tanto como a otros pensadores de su tiempo. De igual modo, sus comentarios sobre la obra de J.J. Rousseau, la Revolución Francesa de 1789 o sobre el tema de la Libertad, son consideradas piezas claves de la Sociología Clásica y del Liberalismo. Figuras A. Comte, E. Durkheim, M. Weber, E. M. de Hostos, son considerados intérpretes y continuadores de Kant (H. G. Gadamer y R. Aguilar Padilla, 2005).

Quizá la fuente kantiana más valiosa para la Sociología Clásica y el Pensamiento Social Moderno y Postmoderno, fue la  peculiar epistemología del filósofo alemán. Kant se oponía a los absolutos y las ortodoxias. Precisamente por ello podía afirmar que el conocimiento no era producto exclusivo de la Razón o de la Experiencia, sino el resultado de la interacción entre  ambas. La implicación de aquella propuesta era que no concebía  al ser humano como un receptor pasivo de los estímulos que recibía del mundo,  sino como un interpretador activo. El ser humano no conocía los estímulos tal y como en sí mismos. Los conocía mediados por su sistema de conocimiento o sus preconcepciones. En ese sentido, no veía “el mundo” (“lo real”), sino “su mundo” (“su impresión”). El ser humanos  es un “espectador” pero se proyecta en el “espectáculo” que ve. La idea de que “conocer” no es “saber” sino “interpretar”, y de que el  conocimiento es “interactivo” y resultado de un proceso de mutua creación, se impone en su propuesta. El resultado de todo ello fue una rebelión contra la Razón vulgar apoyada en argumentos racionales. Del mismo modo que el Pietismo no aspiraba destruir el Luteranismo sino avivarlo y fortalecer: la epistemología kantiana no aspiraba destruir el Racionalismo sino completarlo.

La epistemología kantiana conseguía  dos cosas. Primero, superaba el Racionalismo vulgar y optimista que confiaba en la capacidad del ser humano para  conocer la “verdad”. Segundo, contradecía la posibilidad de una “ciencia exacta” y adelantaba concepciones “relativistas” que se impondrían en Occidente en el último tercio del siglo 19 por medio del Vitalismo. Del mismo modo que el Pietismo llamaba la atención sobre la praxis y el papel del cristiano en la salvación: la epistemología kantiana llamaba la atención sobre la interacción de la razón y la experiencia y el papel del ser humano en la producción del conocimiento.

Kant-1Aproximación a la epistemología kantiana: bases

La base de su planteamiento es que existen dos tipos de Episteme o conocimiento. Por un lado, el Episteme Físico, el cual se aprende, mediante la praxis o la experiencia. El proceso es sencillo: la intuición (instinto) ofrece datos y la Razón (entendimiento) los organiza para darles un significado. Luego de ello, la Razón reflexiona sobre su método. Kant entiende que el método se formula después del saber. Las implicaciones de ello es que la teoría es posterior a la praxis por lo que la misma no deja de ser una reflexión o una explicación sobre la realidad según la percibimos. Episteme Metafísico tiene un sentido distinto. El método y la teoría anteceden el dato de la intuición (instinto). Sobre esa base, saber es acomodar los datos de la praxis a la teoría, lo cual significa que la teoría es anterior a la praxis, y todo se reduce a reordenar los datos acorde con la necesidad. Reconociendo las limitaciones de ambas, propone el conocimiento como la necesaria interacción entre Razón y Experiencia (Metafísica y Física) y niega la preeminencia del uno sobre el otro.

El otro elemento importante de la filosofía de Kant es que el proceso que conduce al  Episteme o conocimiento está mediado por diversas formas o juicios. Esto significa que la interacción entre sujeto cognoscente (el que conoce) y el objeto cognoscible (lo conocido) no es transparente. Su tesis es que el sujeto  cognoscente adecúa el objeto, por lo que “lo conocido” siempre es relativo a “el que conoce”. Lo que media o filtra la relación sujeto cognoscente (el que conoce) y el objeto cognoscible (lo conocido), es lo que Kant denomina la “formas o juicios a priori”. Se trata de productos de la intuición y que son anteriores a toda experiencia. Estas concepciones están dadas en nuestra conciencia y funcionan como pre-conocimientos o pre-concepciones. El sujeto cognoscente (el que conoce) se relaciona con el objeto cognoscible (lo conocido), pero como resultado de esa mediación o filtro, no puede conocer la “cosa en sí”, el Noumeno o en su esencialidad, sin que solo conoce la “cosa para sí”, el Fenoumeno o la percepción de su fluencia. La idea de que el ser humano conoce “su mundo” y no “el mundo” es evidente.

Las “formas o juicios a priori” son sintéticas, equivalen a las ideas trascendentales o suprasensibles, maduran y se expresan en la “conciencia moral” y en la “ética” y anteriores a la experiencia. Las “formas o juicios a posteriori” son el producto de la praxis en el mundo de los fenómenos, son analíticas, construidas, y un producto de cómo ordenamos la percepción de los fenómenos y posteriores a la experiencia.

 

La relevancia de la epistemología kantiana para el Pensamiento Social

Kant, como David Hume, adelanta un relativismo cognoscitivo que choca con el Racionalismo vulgar y la posibilidad de las ciencias exactas: ambas prefieren las certidumbres (seguridades) filosóficas. La interpretación kantiana tiende a las incertidumbres (inseguridades) filosóficas.

Las Ciencias Sociales del siglo 19, embebidas por una concepción de la ciencia como u  conocimiento exacto, podían ver en la epistemología kantiana un adversario por el hecho de que parecía atentar contra la posibilidad de conocer verdaderamente “el mundo”. Para un científico del siglo 19, la idea de conocer “su mundo”  y reconocer la mediación de las preconcepciones, no equivalía a conocer “el mundo”. El Positivismo o Filosofía Positiva que animó la creación de la Sociología Clásica según la formulo A. Comte, fue un intento de volver a las “certidumbres”. Me parece apropiado sugerir que las Ciencias Sociales del siglo 19, tenía sobrada razón para resistirse a la epistemología kantiana.

septiembre 21, 2014 Posted by | Ciencia, Epistemología, Historia del pensamiento social, Ilustración, Immanuel Kant, Pensamiento ilustrado, Pensamiento Social Moderno, Pietismo, Racionalismo, Razón | , , , , , , , , , , | Deja un comentario

La Sociología y el Barón de Montesquieu


  • José Anazagasty Rodríguez
  • Sociólogo

Charles Louis de Secondat, Barón de Montesquieu, presentó en 1748 una doctrina de separación de tres poderes —ejecutiva, legislativa y judicial—muy discutida por los historiadores del pensamiento social y político de la modernidad.  Su tipología de los estados y regímenes también ha sido muy discutida. Sin embargo, sus contribuciones al pensamiento sociológico apenas han sido examinadas. Para Salvador Giner 1999 [1967]) “la continuidad del enfoque sociológico de la realidad sólo comienza con Montesquieu.” Esto lo convierte en uno de los precursores más importantes de la sociología o acaso uno de los fundadores de esa disciplina moderna.  

Barón de Montesquieu

Barón de Montesquieu

Su enfoque sociológico era también histórico. Su visión del cambio social o de la historia era distinta y algo más compleja que la visión de muchos de sus contemporáneos, una combinación de una visión lineal y simultáneamente cíclica de la historia (Macfarlane 2013). Pensaba, como muchos otros pensadores de su época, que las sociedades evolucionaban, cambiaban, y se hacían más complejas, sobretodo en términos materiales y tecnológicos. No obstante, Montesquieu se resistía a la idea de que inevitablemente las sociedades progresaban o avanzaban moralmente.

A pesar de su relativa distancia de la idea ilustrada del progreso, Montesquieu si compartía con otros pensadores de su época la idea de una historia regida por leyes profundas o latentes que el pensador social debía dilucidar. Suponía asimismo que la sociedad, como su historia, estaba regida por leyes, por una racionalidad inmanente. Por ende lo humano, su historia y sociedad, estaba sujeto al estudio racional. Y su enfoque sociológico era positivamente racional y moderno.

El análisis racional de aquella racionalidad innata de la  sociedad y su historia tenía como propósito esclarecer las leyes o causas generales que la determinaban, lo que Montesquieu muchas veces llamó “la naturaleza de las cosas.” Para él, era tarea del intelectual revelar esas causas generales, las que no siempre podían observarse directamente. Es una posición similar a la de los sociólogos y antropólogos estructuralistas clásicos, incluyendo la de los funcionalistas-estructuralistas. Otro aspecto en el acercamiento de Montesquieu que sentaría las bases para el estructuralismo es que el mismo era relacional. Para Montesquieu todo fenómeno social estaba relacionado a otros fenómenos y entender cada uno requería hacerlo en términos de su relación a otros fenómenos. Montesquieu subrayaba las relaciones entre distintas entidades, relaciones que describía como estables y duraderas, características aún hoy usadas por los sociólogos para describir las estructuras sociales. Esto requería de un método holístico, un estudio desde la totalidad típico también de la sociología estructuralista. Para Montesquieu la idea era encontrar el “espíritu” que gobernaba o regulaba las relaciones, su naturaleza, sus causas generales (Macfarlane 2013).   

Otro aspecto muy sociológico de Montesquieu era su determinismo. El determinismo es una doctrina que sostiene que todo acontecimiento físico, incluyendo la actividad social, están causalmente determinados por la perenne sucesión de causas y efectos. Desde esa perspectiva determinista el estado existente y presente “determina” en algún sentido el estado por venir, el futuro. Para muchos pensadores de la era moderna, Montesquieu entre ellos, el medio físico—ambiente, clima y geografía—determinaba los fenómenos y actividades sociales e inclusive a los individuos mismos. Si bien hoy el determinismo geográfico carece de validez es importante señalar que con este Montesquieu registraba el hecho de que los fenómenos sociales son producto de un complejo conjunto de factores, incluyendo factores ambientales (Giner 1999 [1967]). Si bien hoy se reconoce su importancia muy pocos sociólogos tratarían esos factores como factores determinantes y definitivos de la actividad social.

Montesquieu no solo reconoció la relevancia de los factores ambientales sino además que dirigió la atención a una serie de variables que siguen siendo de interés para la mayoría de los sociólogos: el volumen de la población, la organización del trabajo, la migración, el comercio, y la religión (Giner 1999 [1967]). El acercamiento “sociológico” de Montesquieu, como lo sugiere su crítica moral,  estaba además guiado por motivaciones normativas, una preocupación por la moral que también motivaba a varios de los primeros sociólogos, entre ellos a Eugenio María de Hostos y Harriet Martineau.  

Finalmente, y en su intento por entender la historia humana y sus leyes Montesquieu desarrolló una serie de métodos o técnicas que sentaron las bases de las ciencias sociales y que por supuesto contribuirían también a la historiografía. Primero, su método era enteramente comparativo, produciendo lo que hace un tiempo se llamaba la sociología comparada, la comparación de procesos sociales en diferentes sociedades (Macfarlane 2013; Giner 1999 [1967]). Montesquieu estaba particularmente interesado en la comparación de los sistemas políticos o estados. Eventualmente, sociólogos como Comte y Durkheim, entre otros, subrayarían la importancia del método comparativo. Segundo, sus métodos estaban fundamentados en los tipos-ideales, más adelante renovados por el sociólogo Max Weber (Macfarlane 2013). Los tipos ideales son un instrumento conceptual para establecer los rasgos esenciales de los fenómenos sociales. Estos modelos esencialistas permiten examinar fenómenos sociales concretos, que tanto se acercan o se alejan los fenómenos concretos y reales de los rasgos esenciales o ideales del tipo-ideal. Lo más importante de estos tipos-ideales es que facilitan las comparaciones, fundamentales, como ya dijimos, a la sociología de Montesquieu.  Tercero, y como muchos de los sociólogos clásicos del siglo diecinueve, el método de Montesquieu era deductivo procediendo lógicamente de lo universal (o al menos general) a lo particular (Macfarlane 2013). Las observaciones empíricas de Montesquieu y su análisis las realizaba para demostrar principios o postulados lógicos y racionales.

Es por todas las razones mencionadas que el Barón de Montesquieu es considerado uno de los fundadores de la sociología o al menos uno de sus más importantes predecesores. 

*Preparado para el curso Historia del Pensamiento Social enseñado junto a Mario R. Cancel.

 

Referencias

Giner, S. (1999[1967]). Historia del Pensamiento Social. España: Ariel.

Macfarlane, A. (2013). Montesquieu and the Making of the Modern World. CreateSpace Independent Publishing Platform.

 

 

septiembre 10, 2013 Posted by | Barón de Montesquieu, Determinismo, Determinismo geográfico, División de poderes, El espíritu de las leyes, Historia del pensamiento social, Ilustración, Pensamiento ilustrado, Racionalismo, Salvador Giner | , , , , , , , , , | 1 Comentario

Rousseau y Saint-Simón en la historia del pensamiento social


  • Dr. José Anazagasty Rodríguez
  • Sociólogo

Los enlaces que siguen orientan sobre el pensamiento de Jean-Jacques Rousseau (1712-1778)  y el utopista Henri de Saint-Simon (1760-1825), figuras que cumplieron un papel de relevancia en la evolución de las ideas Socialistas y en el desarrollo de la Sociología moderna.

octubre 16, 2012 Posted by | Henri de Saint-Simon, Historia del pensamiento social, Ilustración, Jean-Jacques Rousseau, José Anazagasty Rodríguez, Pensamiento ilustrado, Racionalismo, Teoría política | , , , , , , , | Deja un comentario

El Liberalismo Político y Económico


  • Dr. José Anazagasty Rodríguez
  • Sociólogo

Los enlaces que siguen orientan sobre el Liberalismo Político, sintetizado en  la propuesta teórica de John Locke (1632-1704), y sobre el Liberalismo Ecónomico acorde con la síntesis de Adam Smith (1723-1790):


diciembre 21, 2010 Posted by | Adam Smith, Capitalismo, Estado Naturaleza, Historia del pensamiento social, Ilustración, John Locke, José Anazagasty Rodríguez, Liberalismo Económico, Liberalismo Político, Pensamiento ilustrado, Racionalismo, Teoría política | , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

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